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viernes, 2 de marzo de 2018

Nieve en "LA NIEVE"

33 años separan esta imagen del  entorno próximo al famoso Puente Colgante
De esta otra
Efectivamente, Bizkaia amaneció anteayer cubierta con un gran manto de nieve. Estas son las imágenes que se veían desde mi casa a las 6:30 de la madrugada. 
 
Lo que vino después fue caótico para todos los que se vieron atrapados por las circunstancias. Por ejemplo mi marido salió de trabajar a las seis de la mañana y se acostó a las 12:30 del mediodía. Ni las 76 quitanieves desplegadas fueron suficientes para evitar que las retenciones en las carreteras y los accidentes de chapa aconteciesen por todo el territorio.
Así estaba la entrada a Portugalete.
En mi caso, sí que llegué al trabajo, bien pertrechada de ropa y calzado de monte y superando la avalancha de gente que habiendo decidido dejar el coche aparcado optó por desplazarse en el metro.
No todos lo vivieron igual. 141 centros educativos, entre ellos el mío, suspendieron las clases por no cumplir con el cupo de docentes necesarios para cubrir las clases con normalidad. Con el día libre, el alumnado tuvo la oportunidad de disfrutar de una jornada histórica. Así estaba mi lugar de trabajo.
Y así disfrutó el perro de mi hijo.
Y no podía faltar Bilbao. Ahí está el Guggenheim. El brillante titanio conviviendo con la nieve. Una imagen maravillosa. 
No faltaron imágenes simpáticas.
Y la parte científica ya que se vertieron 1300 toneladas de sal en todo el territorio vizcaíno. Al echar sal en las carreteras con nieve, baja el punto de congelación, haciendo que se derrita y dejando el paso libre para el transporte.
Siete horas duró un temporal, desde las tres de la madrugada hasta las 10 de la mañana, que dejó convertidos los entornos en una postal

domingo, 29 de mayo de 2016

SAN FRANCISCO: DEL PAPEL A LA CALLE

Los distritos de Bilbao acogen durante los meses de MAYO y JUNIO, una gran oferta cultural, principalmente de calle, con una programación diseñada desde el Área de Cultura que incluye más de 180 actividades culturales que tienen como denominador común el uso preferente de la calle en todos los distritos de la ciudad. Incluido en este programa y bajo la denominación “San Francisco: del papel a la calle”, se ha organizó para ayer La ruta de Touré, basada en las novelas de Jon Arretxe que tienen como marco los entornos de dicha barrio y como protagonista principal de las mismas al detective Touré, un burkinés sobreviviendo en Bilbao.
El barrio bilbaíno de San Francisco, que durante las últimas décadas ha acogido a los inmigrantes que llegaban a la Villa en busca de una nueva oportunidad, en etapas anteriores recogía a un gran número de discotecas y recintos dedicados a la prostitución. Fue con la llegada de la droga, principalmente la heroína, cuando el ambiente del barrio se enrareció pasando a darse bastantes capítulos de delincuencia. Paseando por sus calles, se puede apreciar la infinita amalgama que conforman las personas que lo habitan, procedentes prácticamente de todos los rincones del planeta, incluido Bilbao. Se trata de personas que intentan salir adelante adaptándose a la dura situación que les ha tocado vivir, pero que no renuncian a su lengua y su cultura, rasgos propios que enriquecen gracias a la convivencia y al permanente contacto con sus vecinos. Sin olvidar el gran trabajo que para conseguirlo están llevando a cabo asociaciones como Aldauri, Askabide, Sarean o Harresiak, entre otras tantas. 
A la hora prevista el grupo estaba dispuesto a recorrer junto a Jon Arretxe las calles que dieron cobijo a las tramas de sus novelas.
Fue precisamente en este punto, La Plaza Corazón de María, reducto de etnia gitana en donde se procedió a la primera lectura de la mano de Arturo.
A continuación nos dirigimos al corazón de la Calle San Francisco. Allí una parada, precisamente frente al número 43, para contemplar el balcón del piso en el que Jon se había alojado durante varios meses para conseguir aproximarse al máximo al latido del barrio y sus gentes y así conseguir un escenario más real para sus novelas.
Una nueva lectura fue frente a una de las cámaras que por seguridad están instaladas en esta zona. Eran 19 cuando Jon comenzó la saga sobre el detective Touré, de ahí el título 19 Cámaras, en la actualidad son 23. 

A continuación pasamos a la calle paralela de Las Cortes. En la misma aún se mantienen clubes de alterne como El Edén. 
En el camino, una convocatoria para una posible próxima visita.

De lectura en lectura llegamos a la "Pequeña África", el entorno de la Plaza del Doctor Fleming y punto de reunión de nigerianos.  
El Puente de Cantalojas era la frontera de la población blanca. A día de hoy el proceso de integración y mestizaje va haciendo que dichas fronteras sean más de actitudes que de barreras físicas. 
 
La mañana fue pasando a lo largo de un interesante viaje por una zona de Bilbao que muchos solo saben de oídas. Yo os he de decir que a mi me fascina este entorno. No soy amiga de viajes lejanos y venir aquí es tener la oportunidad de viajar a costumbres y mundos lejanos en unos cuantos pasos. 
La siguiente parada fue en el Bere Bar. Mucho ha llovido desde que Abdelkarim El Haddadi abandonase la bahía de Alhucemas para instalarse en el barrio de San Francisco. Las cosas han cambiado tanto en la ciudad, el barrio y su propia familia que este bereber de 44 años ve muy lejano aquel desembarcó en el todavía gris Bilbao de mediados de los 90. Pronto habrá cumplido más de media vida en la capital vizcaína y, a la hora de hacer balance, tiene claro que mereció la pena sumarse a un proyecto de vida que ha girado en torno al restaurante Bere Bar.
A continuación nos dirigimos al muelle de Martzana. Lectura de otro fragmento. Como testigos, la ría y el Mercado de La Ribera.
 
El itinerario iba llegando a su fin. Tocaba acercarnos hacia Miribilla. Como imagen de  fondo, de la consiguiente lectura hecha por Edu, el antiguo horno de calcinación del mineral que se extraía de las minas próximas.
 
El punto final del itinerario literario fue el punto en el que lo habíamos iniciado dos horas antes. Por el camino no faltaron un montón de imágenes y detalles que harían esta crónica interminable. 

Como nueva palabra a integrar en nuestro vocabulario os dejo gentrificaciónGentrificación es una adaptación adecuada al español del término inglés gentrification, con el que se alude al proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio, generalmente céntrico y popular, es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor. Porque eso es lo que hicieron con este barrio que hemos visitado. A partir del 1983 lo llenaron de personas de etnia gitana, procedentes de zonas de chabolismo anegadas por las grandes inundaciones de dicho año. Mucha población autóctona lo abandonó por los problemas de convivencia que afloraron. De mientras se fue creando un reducto de inmigración, con ello también  cayeron los precios de los pisos. Pisos con los que se fueron haciendo gente con dinero, incluso el Ayuntamiento. Posteriormente se canalizó un proceso de subvenciones para revitalizarlo y en el camino, como habréis entendido, hubo gente que se ha llenado los bolsillos. Los que peor lo han pasado fueron esas personas mayores que tuvieron que sobrevivir a la decadencia de un barrio que acaso no tengan tiempo de verlo resurgir de nuevo por completo. En la actualidad se mantienen algunos locales de prostitución y, en lo que respecta a la droga, parece ser que solo hay trapicheos a pequeña escala. 
No quiero terminar esta crónica sin agradecer a Diego, perteneciente a la Coordinadora de Grupos del Barrio de San Francisco, por sus interesantes conversaciones a lo largo del camino. De Jon Arretxe deciros que es un tipo muy interesante, con unas vivencias de envidiar, con un espíritu solidario cada vez más necesario, muy buena gente y sobre todo, muy próximo y muy buen comunicador. Felicitarle ya que con su buen hacer, su creatividad, su capacidad de trabajo y talento a la hora de difundirlo ha conseguido vivir de la Literatura, y hacernos cómplices en el disfrute de la misma, casi nada.

martes, 27 de octubre de 2015

EL BOSQUE DE LA VIDA

Como está muy próxima la fecha del Día de los Difuntos quisiera hablaros de un lugar muy especial que he visitado este fin de semana.  Se trata del Bosque de la Vida. La Universidad del País Vasco decidió convocar en el año 2000 un concurso para la construcción, dentro del Campus de Leioa, de un espacio destinado a resguardar las cenizas de las personas que donan su cuerpo a la investigación científica.
El proyecto ganador propuso la creación de un lugar que nunca esté cerrado, donde no existan caminos, ni puertas, ni orden, ni números, ni límites... "Proponemos la construcción de un bosque. No buscamos un objeto, sino un lugar. Lugar que no es un cementerio, no es un parque, no es un panteón, es sólo un bosque", dijeron los autores. El 'Bosque de la Vida' consta de veinte árboles de acero cortén, para cuya disposición se ha seguido imaginariamente el dibujo de unas manos realizadas por Eduardo Chillida en 1985. Cada uno de los árboles tiene entre 14 y 18 metros de altura y 45 centímetros de diámetro y se compone de tres partes: el tronco, cada uno similar, pero diferente del resto, en cuya parte inferior se sitúa el urnario propiamente dicho, con ocho repisas dispuestas verticalmente que se protegen con una puerta mimetizada (cada árbol podrá contener 16 urnas, por lo que el total inicial es de 320 de las cuales ya se han ocupado 200); la copa, formada por un conjunto de elementos tubulares de acero inoxidable de 2 cm de diámetro, es el elemento dinámico del Bosque, un tejido espacial que configura una suerte de cubierta sugerida o, mejor aún, un artefacto sonoro suspendido; y el alcorque, que es de acero cortén y lleva grabado el número de identificación del árbol. En el centro del bosque se alza un olivo milenario, pertinaz testigo de la temporalidad del lugar. Junto al olivo, se ha colocado un banco, que recuerda esa barca que, tanto en la obra de Dante como en la mitología clásica, es el vehículo para el último viaje,
Ubicado en el arboretum, zona que contiene mas de trescientas especies de arboles, y al pie de la Facultad de Ciencias en la que yo llevé a cabo la licenciatura en Ciencias Químicas, es un espacio singular y único, que sirve de reconocimiento a la generosidad de tantas personas que mediante la donación de su cuerpo, hacen posible el avance de la medicina, tanto en el campo de la docencia como en la investigación.
  

lunes, 28 de septiembre de 2015

EL GRUPO LEO en EUSKADI

Setiembre iba dejando caer  sus hojas a modo de un bello tapiz para que el otoño iniciase su esperado paseo anual entre nosotros.  Los días se iban haciendo más cortos y ya se percibía en nuestra piel ese frescor matutino por la pérdida de inclinación de los rayos del sol. En nuestros semblantes una mezcla de alegría, por el retorno a lo cotidiano, y de melancolía, por lo que siempre se deja atrás, amigos, rincones maravillosos, experiencias únicas,…, buenos momentos para el recuerdo.

Previo a esos días en los que ya nos disponíamos a intentar disfrutar también de esta etapa otoñal tuvimos la fortuna de conocer en persona a Diego Gila, coordinador del Grupo Leo de Alicante. Pero me voy a retrotraer al pasado para que se entienda un poco el presente de este encuentro.
Fue desde el blog QUEDAMOS EN MI NUBE de la mano de Maribel Romero cómo llegué a saber del GRUPO LEO. Conocí sus objetivos y sus actividades de fomento de la lectura, actividades que el grupo desarrolla de manera absolutamente desinteresada, porque el interés es solo uno: que los niños y niñas lean. Muchas de esas actividades se desarrollan acercando a los centros escolares a escritores y sus obras. 
 
Según fue pasando el tiempo para mí Diego ya fue teniendo entidad, por su excelente labor, y  cara, por las fotos de los múltiples actos que iban organizando en el grupo. Muchas veces fueron las que dejé escritas mis felicitaciones para Maribel, para el Grupo Leo y para los equipos docentes de los centros en los que se llevaban a cabo las sesiones de animación a la lectura.
Fue la pasada primavera cuando un día me comentó Mari Carmen Azkona que a través de Facebook un tal Diego de Alicante al leer su apellido le había comentado que el ejerció su labor docente en Portugalete y que ese apellido le era familiar. Efectivamente, Diego no solo había dado clases en el colegio público de Ruperto Medina al hermano de Mari Carmen sino que además había sido profesor de Lengua y Literatura y tutor de la misma. Según me lo comentó no tardé en reconocer que nuestra compañera me estaba hablando de él, de Diego Gila al que yo seguía la pista desde bastante tiempo atrás. Es por ello lo especial de este encuentro a tres bandas en el que también nos acompañó Pedro Pablo de Andrés. Si para mí encontrar a Diego en un espacio real fue emocionante, he de decir que es difícil, muy difícil, de transmitir con palabras la emoción del encuentro entre profesor-tutor y alumna bastantes años después, si además tenemos en cuenta la pasión de ambos por la Literatura.
Os dejo imágenes del encuentro. En el mismo, una tertulia agradable y, como no podía ser de otro modo, los libros también como protagonistas. Gracias Diego por tu visita, gracias por, además, venir cargado de libros, entre ellos, Los meses cuentan de Maribel Romero y ejemplares del libro del XX Concurso Literario "GRUPO LEO - EDITORIAL AGUACLARA", que recoge los trabajos ganadores y la relación de finalistas de esta edición. Por otro lado, decir que también fue todo un placer haber conocido a la compañera de camino de Diego, la portugaluja Begoña.
 
Se dice que acaso sumergirnos en los mundos de internet nos aleje de nuestro entorno más cercano. En este caso han sido los entresijos de los blogs y redes sociales los que han proporcionado camino para retomar y afianzar relaciones que la distancia detuvo en el tiempo. 

miércoles, 14 de enero de 2015

LAS PUERTAS COMO FOLIOS EN BLANCO



Acabado el periodo navideño con el clásico roscón, tocaba volver a la actividad laboral diaria, que no rutinaria. La Facultad de Ciencia y Tecnología del País Vasco, aprovechando que su alumnado está en periodo de exámenes y que por tanto quedan libres los laboratorios, organiza un programa denominado Química en acción.
En el mismo, el alumnado de segundo de bachillerato elegido tiene la oportunidad durante cuatro horas de hacer prácticas de laboratorio en aquellas instalaciones en las que en un futuro obtendrían formación científica si al final decidiesen hacer el próximo curso el grado de Química o Ingeniería Química Industrial. En mi centro se solicitó para seis alumnos. El orientador contó conmigo para acompañarles. Aunque son los profesores universitarios los que tutorizan la sesión y el desarrollo de las citadas prácticas, la facultad pone el requisito de que les acompañe en todo momento un docente por cuestión de seguridad para hacerse cargo de la disciplina y del buen uso de las instalaciones y materiales. 
 
La última vez que acudí a la facultad, bastante alejada del núcleo urbano, fue para hacer un curso sobre ondas electromagnéticas y desde entonces ya ha llovido bastante. Nuevos edificios, nuevas carreras, nuevos recursos, todas las calles y plazas del inmenso campus con nombres de científic@s famosos, un segundo bar, un segundo comedor, una oficina bancaria, una librería, una autoescuela,…La verdad es que nada que ver con aquella misma rústica y fría universidad en la que yo estudié. Sin embargo hay algo que no ha cambiado, la costumbre de escribir en las puertas de los baños sentimientos, sensaciones, frases célebres o creadas, incluso exabruptos e imágenes de contenido erótico-festivo, según la ocasión y el momento. Cuando yo estudiaba allí las puertas eran blancas, que solo se mostraban como un folio en blanco según las acababan de volver a pintar.  
Ahora el campus es más cálido y acogedor y por lo tanto las puertas de los cuartos de baño van en sintonía. Os dejo aquí una muestra de lo que tuve oportunidad de leer en un descanso de media hora que también aprovechamos para que el alumnado se dejase abrazar por un lugar que seguramente pasará a ser su segunda casa por un largo periodo de tiempo. 
 
 

martes, 16 de abril de 2013

Vete a paseo


El pasado domingo recorrí la vía verde que une Traslaviña con el barrio de Mercadillo de Sopuerta. Me sorprendió gratamente que el trazado tuviera señalizados los kilómetros con versos de Lorca, M.Hernández, Benedetti, Octavio Paz, Pessoa...

Están escritos con una caligrafía emocionada, casi ingenua, y colocados estratégicamente: éste, por ejemplo, deja ver a su derecha un grupo de casas apiñadas en un claro del bosque.

El recorrido es agradable; este detalle lo hizo delicioso.





Aster Navas

miércoles, 26 de septiembre de 2012

SOMOS LO QUE MIRAMOS: RECIBIENDO AL OTOÑO CON UN AVISTAMIENTO SOLAR

Es difícil no percibir año tras año que el otoño va llamando a la puerta de nuestra vida. Siempre hay un momento especial en el que esa llamada se siente con más intensidad. Este año, esas imágenes que hacían adivinar esa  cercanía otoñal llegaron a mi retina en Segovia. El frescor de los atardeceres y la gran gama cromática de las hojas no dejaban lugar a ninguna duda.
 
Además, un paseo bajo los tilos, con hojas en forma de corazón y de colores ya cambiantes, me  había  permitido disfrutar de una abundante  lluvia de semillas voladoras, flores olorosas en el mes de junio y ahora convertidas en ocaso de una vida para intentar ser amanecer de otra. Estas semillas se confundían con las incipientes hojas caducas cuyo color canela mostraba un bello contraste con el manto verde del cesped.

El  pasado día 22 de septiembre por fin daba comienzo el otoño astronómico. Con la llegada del equinoccio de otoño, en el que la duración del día y de la noche prácticamente coincide, comenzaba la disminución del periodo de luz solar disminuyendo cada día en tres minutos el tiempo que el sol está sobre el horizonte. La casualidad o la causalidad, quién sabe, hicieron que justo al día siguiente de recibir esta estación se nos presentase la oportunidad de acudir a un avistamiento solar en plena Reserva de la Biósfera de Urdaibai. 

La actividad del Sol se caracteriza por la presencia en su superficie de manchas, fulguraciones y protuberancias. Esta actividad sigue un periodo de aproximadamente 11 años y está asociada al ciclo magnético del Sol. Actualmente nos encontramos en un ciclo solar que se espera que llegue a su máximo en mayo de 2013. Según las estimaciones realizadas,  durante este otoño el número de manchas solares iba a ser abundante y se nos presentaba la  ocasión de ser testigos de tal fenómeno.
Cerca de las 11:00 de la mañana llegábamos al  Centro de la Biodiversidad de Euskadi que,  en colaboración con la Agrupación Astronómica Vizcaína y de la mano de Eduardo Rodríguez, se había encargado de organizar una charla previa  para explicar conceptos básicos sobre nuestra estrella y así entender mucho mejor la observación del Sol a través de telescopios.

Sobre las 12:00, hora en la que  comenzaba el avistamiento, el cielo se mostraba totalmente cubierto. Eso no desairó a los astrónomos que fueron montando los cuatro telescopios a la espera de que el astro rey nos regalase con su presencia. Sobre las 13:30, parte de las nubes se disiparon y unos claros permitieron que comenzara la observación solar a través de telescopios equipados con filtro de luz blanca para observar las manchas solares, y filtro hidrógeno-alfa para ver las protuberancias del Sol.



Difícil es transmitir las sensaciones de tales imágenes. Fue como intentar sorprender al sol sin la protección que le dan la vestimenta hecha a base de rayos luminosos. Vimos perfectamente las manchas, más o menos intensas según la potencia, enfoque y tipo de telescopio. Nos fuimos con bastantes cosas aprendidas. Emilio y Eduardo, muy instruídos en cuestiones astronómicas, se encargaron de ello.

La que no se nos olvidará es que las manchas oscuras se divisan por ser zonas de menor temperatura, 4500 ºC frente a los 6000ºC resultado de la gran energía que se desprende de las reacciones nucleares que se suceden.

Para que que os hagáis una idea de lo que vimos, inserto imágenes de ambos tipos de telescopios tal como se estaba viendo hoy. Se pueden percibir las manchas en la primera imagen y las fulguraciones en la segunda.

Decía el poeta Álvaro de Campos (Fernando Pessoa) que somos lo que miramos. El pasado domingo hicimos un intento de poseer más luz, de verlo todo más claro, para de ese modo poder equilibrar esa oscuridad y esa melancolía, acorde con la siguiente melodía de Schubert, que nos van poseyendo por la recién llegada estación otoñal.