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jueves, 26 de enero de 2012

Sí, soy yo...



Es curioso que los habitantes de Agua dependan de ese trasto –móvil lo llaman ellos- para pensar con cierta lucidez.

Sí, sí, por supuesto. Esto no puede seguir así –les escucho decir, decidir, en el metro, con el artiliugio pegado a la cabeza, sentados en un banco, cuando la vida -sí, soy yo- les concede un paréntesis, un receso, una tregua.

A los más impulsivos, el móvil les conmina con un timbre o alguna melodía a detenerse y –No, definitivamente no me interesa- reflexionar.

Hay numerosas compañías que ofertan, a precios muy competitivos, este singular servicio que se factura por minutos. He adquirido uno de tarjeta para probar. He debido colocarlo en una posición incorrecta porque durante esa media hora no se me ha ocurrido absolutamente nada; no he llegado a ninguna conclusión sobre ningún aspecto cotidiano ni trascendental de mi existencia en este planeta.

Va a ser la batería –he pensado, decidido, verbalizado cuando ya estaba a punto de guardarlo en el bolsillo.

Crónica de agua

8 comentarios:

  1. Tienes razón, Aster, el móvil no invita a pensar; más bien el pensamiento debería ser móvil.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. En realidad, no es mío sino de Aute. El pensamiento no puede tomar asiento.

      Un abrazo.

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  2. Aster, al extraterrestre de Agua habría que contarle que muchos terrícolas son móvildependientes. Ahí queda eso para ironizar un poco más la situación
    Un señor se encuentra en una esquina de un callejón con la lámpara de Aladino. La frota y sale de ella un genio, gentil y servicial: “Pídame un deseo, que se lo concederé inmediatamente». Respuesta del señor: “Quiero que mi mujer me acaricie, hable conmigo, me cuide, me toque con cariño...” Respuesta del genio: “Entonces, caballero, le voy a convertir en un Ipad”

    Un besazo.

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  3. Cómo echaba de menos, Aster, la visión del extraterrestre sobre los seres del agua. No hay nada como distanciarnos de nosotros mismos para vernos como en realidad somos. Y el problema, el extraterresatre no lo sabe, es que no hay inmunodepresores para prevenir el rechazo a este trasplante.

    Próxima misión: estudiar los efectos secundarios con el paso del tiempo.

    Besos

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  4. José Antonio, Alicia, Mari Carmen: gracias.
    Como veis, se trata de mirar la realidad más cotidiana desde un prisma diferente, buscando el colmo de la objetividad.
    Lo más habitual puede resultar insólito.
    Un abrazo.

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