El día 22 de junio Bruma Negra llegó al barrio San Francisco de Bilbao donde los escritores José Javier Abasolo y Jon Arretxe hablaron de las últimas peripecias de sus personajes, Goiko (Demasiado ruido) y Touré (Juegos de cloaca).
Posteriormente, los Encuentros se apoderaron de Plentzia los días 24 y 25 con múltiples actividades. Precisamente la tarde del 25 nos incorporamos al certamen. A la llegada al municipio marinero su casco histórico, con la iglesia a la cabeza, nos daba la bienvenida.
Justo en la parte trasera del mismo encontrábamos Goñi Portal, sede de los Encuentros. Un antiguo caserío del siglo XVII rehabilitado en el 2001 como Centro Cultural.
La tarde nos deleitó con un Interrogatorio en Tercer Grado a Julián Ibañez, invitado de honor de los Encuentros y máximo exponente del hard bailed y ganador de numerosos premios.
Estuvo muy interesante, próximo, divertido. Su largo recorrido le permitió hacernos cómplices de sus peripecias y las de los protagonistas de sus obras.
El tiempo se hizo corto. Tomando como base aquello de que la realidad muchas veces supera a la ficción, cada uno, y desde la forma de enfocar sus obras, fue relatando hasta qué punto y en qué situaciones se dejan llevar bien por el realismo o por la imaginación. Qué se guardan de la realidad y porqué. Escrutaron los inhóspitos caminos de la imaginación. Analizaron los terribles acontecimientos que aparecen en los medios de comunicación así como la posibilidad de usarlos como fuente de recurso para sus obras,…El ambiente de la mesa redonda se hizo tan próximo y verosímil que el círculo se amplió a los asistentes. Por un momento me transporté en el recuerdo a esas amplias mesas redondas de la Semana Negra de Gijón. Un verdadero lujo.
Acabada la mesa redonda, se hizo entrega a Julián Ibañez del Premio Bruma Negra 2016.
Seguido, se dio a conocer el
nombre de los ganadores del IV Concurso
de Relatos Bruma Negra en las modalidades de castellano y euskera.
Terminado el acto se pudieron comprar libros y lograr unas palabras y la firma de los autores participantes y asistentes.
El reloj del campanario de la iglesia que nos recibió nos marcaba la hora de la retirada con el sabor de haber disfrutado de una maravillosa tarde.











