jueves, 28 de octubre de 2010
El escudo del mar
martes, 26 de octubre de 2010
Y hasta ahí puedo leer...
Crédito de la imagenAcabo de leer El Mirador, la antología de relatos de José Antonio López Rastoll, compañero de La Nieve.
Veo que ambos apoyamos nuestros relatos sobre los mismos pilares: el comienzo desconcertante, la ironía, el inesperado punto de vista del narrador.
Crédito de la imagenSe van perdiendo las buenas costumbres. Antes en las tiendas te daban un par de cerezas para que comprobaras la calidad del género; una cata de queso para que supieras el Idiazabal que te llevabas a casa; una loncha de jamón ibérico cortada delicadamente a cuchillo para que se te hiciera la boca agua... Algo parecido intenta hacer un servidor leyendo un fragmento, acompañando al lector hasta este mirador desde el que podrá disfrutar de unas vistas exclusivas e inmejorables.
BUEN ROLLITO
Crédito del texto:
José Antonio López Rastoll
El mirador
Ediciones Atlantis
Madrid, 2009.
domingo, 24 de octubre de 2010
DEGENARACIÓN MACULAR

No queremos saber, no queremos ver más allá de nuestro corazón coraza.
Cuánto tenemos que aprender para abandonar el camino autista por el que viajamos... ¿Nadie imparte un taller de cómo volver a ser seres humanos?
miércoles, 20 de octubre de 2010
BUSCANDO A BLAS DE OTERO ENCONTRAMOS A ARTEMISA
Blas de Otero nació en el piso 4º derecha del número 30 de la calle Hurtado de Amézaga de la capital bilbaina.
En nuestro fuero interno, llevábamos también otra ilusión, poder conocer a nuestra compañera de foro Artemisa.Primeramente pasamos por la Biblioteca Foral, edificio totalmente renovado. Dotado de unas cristaleras transparentes, relaciona las personas con los textos con una simple mirada y constituye la esencia misma de la biblioteca. La textura del libro se utiliza como pretexto para la imagen del edificio, una imagen cambiante de día y de noche. El objetivo de la visita era darnos buena cuenta de posibles actos culturales.
Un paseo por un fresco y otoñal Bilbao, sembrado de chamarras y abrigos, nos llevaba a La Casa de Libro para comprar el volumen recién editado del poeta bilbaíno.
Con un cuarto de hora de antelación para el comienzo del acto, llegábamos a la Biblioteca de Bidebarrieta, en pleno Casco Viejo. Queríamos disfrutar desde las primeras filas de todo lo que había programado. El maravilloso salón de actos volvía a ser un auditorio de lujo.
Comentó que dicho libro ya estaba completamente escrito, fue la repentina muerte del poeta, a causa de una embolia pulmonar, lo que impidió que le diese forma. Por esta razón, el orden de los poemas es cronológico. Esto hace que con su lectura de la impresión de estar leyendo un diario redactado en forma de poemas. Seguidamente nos explicó e que se debía el título. “Las hojas de Madrid” se refiere a sus años en un Madrid, ciudad que le acogió y le ayudó a conseguir la paz interior y el sosiego. “La galerna” toma su nombre de un temporal del Cantábrico y se convierte en una crónica de las depresiones, que acompañaron a Otero desde su juventud, y de la difícil relación entre la vida y la literatura: “Doloroso es escribir/como vivir.” A continuación, Sabina de la Cruz dijo entre otras cosas “A lo largo de toda la obra poética de Blas de Otero pueden recogerse numerosas referencias a su tierra vasca, incluso poemas completos dedicados al Bilbao natal o a Orozco, la aldea de sus antepasados maternos. Pero detrás del contenido referencial de estos poemas, pronto advierte el lector otro sentido más trascendental que se hunde en las raíces afectivas. Hay varios ámbitos emocionales en los cuales se centra el interés del poeta: el mar, la aldea, Bilbao y la familia”.
Finalizada la semblanza del poeta a cargo de su compañera, la canción de The Beatles “Hey Jude” de la mano de Tiziana, invadió todo el salón. El arpa precedió al momento en el que Udane comenzó a leer varios poemas contenidos en el libro. Su voz impecable hizo que se favoreciese el momento de intimidad personal para poder sentir lo que intentaba transmitir el poeta. En esta ocasión no fue lectura teatralizada. Los gestos fueron mínimos. Creo que, aunque aparentemente pudiera parecer frío, era algo pactado para que la intensidad de la entonación no nos llevase por un camino concreto. Cada uno fue yendo a lo largo de los versos por distintos trayectos emocionales. Alternándose con las lecturas, el sonido del arpa volvió a invadir el recinto. Las caprichosas notas de Bach jugaron por los frescos del techo del gran salón.
Como si Mari Carmen hubiese elegido su pieza musical, sonó “Txoria txori” de Mikel Laboa.
Como si yo hubiese elegido la mía, sonó “Blowin In The Wind” de Bob Dylan.
Tras la lectura de nuevos poemas, y casi sin darnos cuenta, había pasado la tarde. Las notas de una última pieza musical, robadas al arpa a modo de caricias amorosas, ponía de manifiesto la habilidad de la artista con el instrumento y el broche de oro al evento.
Siendo crítica diré que en general disfruté y que me gustó la lectura poética y el acto. Sin embargo es verdad que yo habría agradecido que el arpa hubiese estado integrada en la lectura de alguno de los poemas. También noté la falta de representación institucional, a pesar de haber habido subvenciones para el evento. Así nos va.
Para finalizar, Sabina de la Cruz-mujer con el sosiego manifiesto que dan los años y con ganas de agradecer la asistencia y fidelidad a la obra de su compañero-nos obsequió, ya nivel particular, con unas amables palabras. Hablamos con ella de “Corales” y de su autor, nuestro compañero y ganador del Premio de Poesía de Majadahonda Blas de Otero, Emilio Porta. No olvidemos que ella formó parte del jurado. Mari Carmen, entre otras cosas, le comentó que en los fondos de la biblioteca dónde nos encontrábamos ella había depositado varios ejemplares de la obra premiada. Sabina nos dijo que le diésemos recuerdos y que le deseaba nuevos éxitos. Emilio, estuviste allí. En la dedicatoria del libro de Mari Carmen quedó constancia de ello.
No nos dio tiempo a saber si nos unía más que lo que nos separaba. Sin embargo hubo tiempo suficiente para saber que quien nos une es muy importante en nuestras vidas. Aster, tú tampoco faltaste.
sábado, 16 de octubre de 2010
Blas de Otero
Alicia, gracias por la información, es uno de esos eventos q siempre se me pasan y luego me da rabia perdérmelos.
Q bonito lo del Lunes de Blas de Otero!
Os dejo un poema de nieve:
Cuando tu cuerpo es nieve
perdida en un olvido deshelado,
y el aire no se atreve
a moverse por miedo a lo olvidado;
y el mar, cuando se mueve
e inventa otra postura,
es sólo por sentirse de este lado
más ágil de recuerdos y amargura.
Cuando es ya nieve pura,
y tu alma señal de haber llorado,
y entre cartas y besos
amarillos suspiras porque, al verlas,
no te serán ya ésos
más que -pendientes de los ojos- perlas;
y las rosas ilesos,
y los blancos sin roce,
entre cintas desnudas, enterradas,
reavivan el goce
triste de ver ya frías, desamadas,
las prendas y el amor que aún las conoce.
Entonces a mí puedes
venir, llegar, oh, pluma que deriva
por los aires más solos:
yo tenderé y tiraré hacia arriba,
altos sueños, mis redes,
para que eterna, si antes fugitiva,
entre mis alas, no en mis brazos, quedes.
viernes, 15 de octubre de 2010
SEMANA DE LA POESÍA DE BILBAO
sábado, 9 de octubre de 2010
Frío
Crédito de la imagen
Ya sé, ya sé que no es así exactamente. Que, bien mirado, no es más que una nevera pero si te lo paras a pensar ese electrodoméstico da vértigo. Lo abres sin ningún tipo de precaución un miércoles y te encuentras en uno de sus estantes con el lunes. Vale, de acuerdo, sí: con el guisado que no conseguiste terminar el lunes, pero lunes a fin de cuentas; metido, recluído en un tupper, pero lunes.
Decides obviar el calendario y cenarte ese retal del lunes y lo metes en el microondas con la intención de que el calor lo ablande y lo vuelva miércoles o, al menos, mediodía de martes.
Lo peor es que el viernes tropiezas con el miércoles; bueno, con el trozo de bonito con tomate que te pareció excesivo el miércoles porque ese trozo de pez –basta mirarlo, fíjate- es miércoles; maquillado con albal, pero miércoles. Lo masticas lentamente para que se vuelva viernes o al menos jueves a media tarde pero esta vez esos minutos de miércoles se te quedan en el estómago que no quiere, que está harto de que le des gato, digo miércoles, por liebre, digo por viernes. Intentas mantener, retener ese trozo de miércoles que te cenaste el viernes pero acabas soltándolo aparatosamente la madrugada del sábado.
El fuego, la rueda, incluso la pólvora... estuvieron bien pero con el frigorífico -créeme, cariño- fuimos demasiado lejos.





