Hasta sangrar
el colmillo y el diente,
el alma como objeto
de deseo.
Tu corazón
es un señuelo ardiente
“Necesito sentir
que lo poseo”
Nada es bastante
para el impaciente,
ni un cuerpo a cuerpo,
ni un cuello doliente.
Sólo quemar
la vida penitente
chupar la sangre
y tenerte luego.