Y así es como empecé, saludando a Jon Arretxe. Me estuvo comentando su recorrido desde el último encuentro en diciembre. Me regaló un libro por celebrar su cumpleaños. Me habló de su nueva novela, 612 euros. Esta cantidad es la renta de garantía de ingresos de la que dependen tantas familias y es el título de la segunda entrega de la saga del detective Touré. Respetado por sus compatriotas, vigilado por la policía y deseado por las mujeres blancas, el desplazado Touré sobrevive realizando trabajos de lo más variopintos. En esta ocasión, tras recibir la visita de un supuesto familiar, se verá envuelto en una serie de absurdas vicisitudes donde, para franquearlas, tendrá que poner a prueba todo su ingenio detectivesco. La presentación al público de esta obra, a la que intentaremos acudir, será el próximo miércoles día 5 a las 8:00 en el singular Centro Cívico de San Francisco.
Entre los autores dispuestos a dedicar unas palabras y sus libros estaba Kirmen Uribe con su última obra, Lo que mueve el mundo.
El asturiano Jon Bilbao no paró de firmar ejemplares de su última obra Shakespeare y la ballena blanca.
El escritor más mediático, más conocido como contertulio de Ana Rosa Quintana, Maxim Huerta originó mucha curiosidad entre el público que pasaba por su caseta de firmas. En persona aparece más joven, más delgado y más guapo.
Os diré que estuve un rato charlando con el autor de En el camino de lo etéreo, Luis Román Menendez. No le conocía de nada pero me llamó la atención que repartiría pequeños poémas escritos en un minúsculo papel y fue un verdadero placer ver la ilusión de un autor ante su primera obra de poesía. Está preparando una novela. Me dio la impresión que en un futuro próximo dará mucho que hablar.
La feria también nos ofreció una interesante exposición sobre las escritoras vascas, su historia y sus obras.Por último, en el espacio Kultur Bidebarrieta, una inmensa caseta, acudimos a la presentación del libro, Mezcla de lejía y Crema, que recoge a los ganadores y finalistas del V Concurso de Relato Corto de Ediciones Beta. Como curiosidad, comentaros que dos de los finalistas también lo fueron conmigo en la convocatoria de Cuentos sin fronteras de Otxarkoaga.
Una fina lluvia, que nos lleva acompañando tres estaciones, hizo que pensásemos en abandonar el recinto ferial. Atrás, la Iglesia de San Nicolás y ese cielo que no parece dejar salir el sol a lo largo de un día entero.




