Pocas veces he vivido esa experiencia. La de levantarme y
encontrar todo nevado. La imagen que acompaña este post recoge uno de esos
momentos; es un pueblecito, O Teixo, cercano a Taramundi.
Lo primero que sentí, como buen urbanita, fue agobio.
¿Podríamos salir de allí? Sólo más tarde
reparé en el regalo.
Espero que durante estos años –un lustro ya- este pequeño blog
haya ofrecido un poco de esa sorpresa, de esa fragilidad. Gracias a todos los que con delicadeza, con
entusiasmo, habéis hollado esta nieve virtual, tan arbitraria e inesperada como
la analógica: hemos avanzado campo a través, sin planes, sin objetivos
definidos, felizmente desorientados por este manto blanco. Gracias a todos los que nos habéis acompañado, a pesar de la distancia y de la incertidumbre; o precisamente por ellas.
Gracias especialmente a todos los que, de nuevo, habéis participado en nuestro libro abierto, La nevera, y a los que como Anabel Monasterio, lo hacéis por primera vez. Os podéis descargar la tercera edición clicando en la portada.
Gracias especialmente a todos los que, de nuevo, habéis participado en nuestro libro abierto, La nevera, y a los que como Anabel Monasterio, lo hacéis por primera vez. Os podéis descargar la tercera edición clicando en la portada.
16/ XII/ 2013
Como podéis ver nunca dejamos pasar la fecha sin celebrarlo. En esta ocasión me acompañaron Mari Carmen, Alicia y Pedro. Nos hicimos también una foto con el último Charlie de Maribel. A última hora se nos coló una Intrusa muy especial.
Como podéis ver nunca dejamos pasar la fecha sin celebrarlo. En esta ocasión me acompañaron Mari Carmen, Alicia y Pedro. Nos hicimos también una foto con el último Charlie de Maribel. A última hora se nos coló una Intrusa muy especial.
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