Más allá de todas las estrellas, tu esperanza vive en una de ellas, déjala brillar, hoy puedes creer, en un mundo de amor y paz. Más
allá de todas las estrellas, la ilusión que sientes nace en ellas, es
tiempo de amar, allí dónde estés, siente la magia que vive en ti... Es
Navidad
NAVIDAD EN MI ALMA Restos de la historia que aflora en mis evocaciones. Conjunto de familias insertas en la vida, que pasan lentamente y en silencio. Familias con arraigo, arrancadas de su tierra, que amaban sus costumbres dentro de su pobreza, pero con dignidad.
Añoranza bendita de un tiempo postrero que queda para el recuerdo, para el delirio, para su evocación. Pensamiento divino de un viejo atardecer que inculcaron en nuestro sueño; AMOR a todo lo hermoso, a toda la belleza que aflora en nuestra tierra. También nuestros mayores nos hacían recordar, aquéllos que en su día nos precedieron, los que con su sangre mejoraron este mundo donde poder vivir.
Sabrosos recuerdos que salpicaron mi vida que, con agrado, siento que penetran en mi cuerpo y que no debo olvidar. I Aquellas Noches Buenas llenas de pobreza, de humildes personajes que pusieron su alma en hacernos felices. Con pocos recursos, sin grandes aspavientos, ni mesas suculentas repletas de infinitos manjares que llenasen nuestro estómago para nuestra subsistencia.
Eran gente sencilla, amantes de otros seres que todo lo compartían: esas pequeñas alegrías que hacían de la familia momentos de grandeza que un día no lejano agrandaron nuestra pequeñez. II Sentíamos a Dios, que nos tocaba con su sabia y nos ayudaba a sobrevivir a pesar de nuestra miseria. Creencias que nos allanaban el duro camino que, nos hacía felices a pesar de nuestra desdicha, por nuestra condición de ser hombres sin tierra en una tierra virgen, que un día nos enseñaron respeto y cariño, a sentirnos queridos y también a querer. Antonio Molina Medina
NAVIDAD EN MI ALMA
ResponderEliminarRestos de la historia
que aflora en mis evocaciones.
Conjunto de familias
insertas en la vida,
que pasan lentamente y en silencio.
Familias con arraigo,
arrancadas de su tierra,
que amaban sus costumbres
dentro de su pobreza,
pero con dignidad.
Añoranza bendita
de un tiempo postrero
que queda para el recuerdo,
para el delirio, para su evocación.
Pensamiento divino de un viejo atardecer
que inculcaron en nuestro sueño;
AMOR a todo lo hermoso,
a toda la belleza
que aflora en nuestra tierra.
También nuestros mayores
nos hacían recordar,
aquéllos que en su día nos precedieron,
los que con su sangre
mejoraron este mundo
donde poder vivir.
Sabrosos recuerdos
que salpicaron mi vida
que, con agrado, siento
que penetran en mi cuerpo y
que no debo olvidar.
I
Aquellas Noches Buenas
llenas de pobreza,
de humildes personajes
que pusieron su alma
en hacernos felices.
Con pocos recursos,
sin grandes aspavientos,
ni mesas suculentas
repletas de infinitos manjares
que llenasen nuestro estómago
para nuestra subsistencia.
Eran gente sencilla,
amantes de otros seres
que todo lo compartían:
esas pequeñas alegrías
que hacían de la familia
momentos de grandeza
que un día no lejano
agrandaron nuestra pequeñez.
II
Sentíamos a Dios, que
nos tocaba con su sabia
y nos ayudaba a sobrevivir
a pesar de nuestra miseria.
Creencias que nos allanaban
el duro camino que,
nos hacía felices
a pesar de nuestra desdicha,
por nuestra condición
de ser hombres sin tierra
en una tierra virgen,
que un día nos enseñaron
respeto y cariño,
a sentirnos queridos
y también a querer.
Antonio Molina Medina
Feliz Navidad, y que deis y os den muchos abrazos.
ResponderEliminarHasta pronto.
Sed razonablemente felices.
ResponderEliminarUn abrazo
Feliz Navidad, amigos nevados. No le deis mucho a la mistela, que se sube a la cabeza.
ResponderEliminarAbrazos.
ResponderEliminarFelices fiestas, mis queridos nevados. Bailar, reír, abrazar, ser felices… y extender su magia durante todo el año.
Besos y muchos abrazos.